RABAT.- El proyecto de reforma constitucional que presentó el rey Mohamed VI de Marruecos generó repudios por parte de la oposición de su país, que reclama mayores libertades políticas y modificaciones institucionales con manifestaciones pacíficas desde febrero, en coincidencia con lo ocurrido en otros países árabes.
La iniciativa del monarca refuerza la figura del primer ministro ("será designado en el seno del partido que gane las elecciones a la Cámara de Representantes", se establece, mientras que hasta ahora era nombrado por el Rey); mantiene en su cabeza la única autoridad religiosa así como el rol de jefe de Estado (seguirá siendo "Comendador de los creyentes" en un país donde el Islam es la religión del Estado, aunque se garantiza el libre ejercicio del culto) y la conducción del Consejo de Ministros y del Ejército.
Se creará un "Consejo Superior de Seguridad", presidido por el Rey y con participación amplia, que tendrá como misión la de "tratar los temas de seguridad interior, estructurales e imprevistos". En la iniciativa se declara la independencia de poderes; la igualdad entre hombres y mujeres, y la protección de los derechos humanos reconocidos universalmente.
En el preámbulo de la nueva Constitución se reconocerán al árabe y al bereber como idiomas oficiales. La mayor parte de los 32 millones de marroquíes se expresan en uno de los tres dialectos de esta lengua.
La propuesta será sometida a plebiscito el 1 de julio, con el objetivo expreso de: "consolidar los pilares de una monarquía constitucional, democrática, parlamentaria y social". El nuevo jefe de Gobierno podrá disolver la Cámara de Representantes, prerrogativa que estaba reservada al soberano.
Decepción
El Movimiento 20 de Febrero, que reúne a las fuerzas sociales que exigen cambios institucionales y políticos en el país, se manifestó decepcionada por la iniciativa monárquica, y consideró insuficientes las reformas.
Por este motivo, mantuvo la convocatoria para hoy a protestas masivas en las principales ciudades marroquíes: Rabat, Casablanca, Tánger, Marrakech y Fes. "La propuesta, tal como la planteó el Rey, no satisface nuestra demanda de una auténtica separación de poderes", señaló Najib Chaouki, portavoz del grupo que reúne 60.000 personas, y que ratificó el compromiso de que las marchas se realicen en forma pacífica.
Desde el movimiento que concentra a miles de personas cada semana en demanda de una mayor democratización se anunció que realizarán nuevas movilizaciones para exigir "una auténtica Constitución y una monarquía constitucional". "Este proyecto no cambia gran cosa al texto actual", agregó Mina Bouchkioua, respecto de que el futuro Gobierno no alcanza un estatus de monarquía parlamentaria al estilo europeo.
En tanto, otros sectores políticos y sociales expresaron su apoyo a la iniciativa por considerarla un avance para el país. "El reino de Marruecos se unió a la lista de países democráticos", afirmó uno de los ciudadanos que salió a la capital de Rabat para celebrar la propuesta. "Hoy, como jóvenes marroquíes, celebramos una nueva Constitución desde Tánger hasta La Güera", insistió.
Los islamistas representados en el Parlamento han reservado su respuesta, aunque ven progresos. "Comparado con la Constitución actual, este proyecto significa un avance importante; pero no sé si es suficiente", afirmó el diputado del opositor Partido Islamista Justicia y Desarrollo, Saad Eddine Othmani.
El primer ministro marroquí, Abbas el Fassi, alabó la reforma, que en su opinión va más allá de los planes de los partidos políticos. (Télam-AFP-DPA)